lunes, 28 de agosto de 2017

Cómo saber si alguien consume drogas, formas de enterarte antes de que sea tarde



El consumo excesivo de drogas es un hábito destructivo y potencialmente letal que afecta el bienestar físico y emocional del consumidor. Tal vez te preocupas de que tu hijo consuma drogas y te aflige no saber cómo detectarlo o tal vez creas que tu cónyuge o tu pareja está involucrada en el consumo de drogas. Incluso en el trabajo, puedes sospechar que un empleado o compañero de trabajo las consume. Sin importar quién sea la persona y qué relación tenga contigo, es importante entender cómo detectar el consumo de drogas a fin de que puedas obtener ayuda para tu hijo, tu ser querido o tu socio.


Examina la apariencia física de una persona.



Una falta de interés en el atuendo, en el arreglo y en la higiene personal puede ser un signo de que tiene un problema de drogas. Esto es especialmente cierto si la persona se solía preocupar de su apariencia y de su presentación en público.
Presta atención especial a las manchas en la ropa que parecen de vómito, de orina, de sangre o de quemaduras.

Mira cuidadosamente a los ojos de la persona. 



Por lo general, si alguien está intoxicado, se verán diferentes. Los ojos rojos, irritados, vidriosos y desenfocados son signos potenciales de consumo de drogas. Estas drogas específicas cambian los ojos de una persona de las siguientes maneras:

El alcohol puede hacer que los ojos se vean vidriosos y desenfocados.
La marihuana hace que los ojos se pongan rojos e irritados.
El LSD, el éxtasis, la cocaína, las anfetaminas y las metanfetaminas hacen que las pupilas se dilaten (se agranden).
Los opiáceos como la heroína y los analgésicos narcóticos hacen que las pupilas se constriñan (se encojan)

Nota cómo huele una persona. 



Los olores extraños o desagradables pueden ser un signo de que consume drogas. El alcohol y las drogas pueden detectarse algunas veces en el aliento de la persona, en la ropa e incluso en la piel. Los olores relacionados a la mala higiene también pueden ser un signo de consumo de drogas.
El alcohol permanece en el aliento de la persona mucho tiempo después de haber dejado de beber e incluso puede filtrarse por los poros al día siguiente.

El olor de la marihuana puede filtrarse a la ropa y a las telas. Los cigarrillos que se dejan a la mitad generan un olor ahumado especialmente poderoso.

Las metanfetaminas pueden causar mal aliento crónico. Los laboratorios de metanfetaminas huelen a azufre, a huevos podridos y a químicos de limpieza poderosos.

Cuando se fuma, el crack huele a caucho quemado o plástico.

Muchos estimulantes y opiáceos no tienen olores fuertes. Sin embargo, la cocaína huele vagamente a gasolina o a éter, y la heroína huele a vinagre.


Nota algún cambio en los senos paranasales. 



Los resuellos excesivos o inusuales o las hemorragias nasales frecuentes pueden significar que una persona esnifa alguna droga. La cocaína, la heroína, la metanfetamina, el éxtasis (cuando se tritura), y muchas otras drogas pueden esnifarse por la nariz. Al esnifar drogas, estas entran al torrente sanguíneo por medio de las membranas nasales sensibles, las cuales responden produciendo un exceso de mucosa protectora y algunas veces sangrando.


Fíjate en los problemas inusuales en el cuerpo.



Si alguien empieza a tiritar cuando hace calor, a sudar cuando hace frío o a temblar incontrolablemente, es probable que experimente los síntomas de la abstinencia. Si se trata de un adicto, los síntomas de la abstinencia pueden empezar en cuestión de horas luego de que haber tomado la última dosis.
Otros signos de la abstinencia incluyen los ojos acuosos, los estornudos, la tos, el dolor de cabeza, las palpitaciones del corazón, la náusea, el vómito y la diarrea.


Nota los cambios drásticos en los patrones de sueño y en los niveles de energía.



El insomnio y la somnolencia inusuales pueden indicar el consumo de drogas. ¿La persona parece extrañamente aletargada y cansada? ¿Se queda repentinamente dormida y no despierta por largos periodos? Alternativamente, ¿tiene una energía vertiginosa o frenética incluso sin dormir? La fluctuación entre no tener energía y tener mucha, entre periodos de excesivo e insuficiente descanso, debe hacer sonar la alarma.

Nota los cambios en los valores y la moral de la persona.


¿Ha empezado a hacer cosas que antes consideraba inmorales? ¿Miente y deja de asistir a la escuela o al trabajo? ¿Pide prestado cantidades inusuales de dinero? ¿Sus propiedades, sus objetos de valor y su dinero desaparecen? ¿Toma riesgos que la ponen a ella y a otros en peligro? Responder positivamente a alguna de estas preguntas puede indicar un consumo problemático de drogas.


Reflexiona sobre los cambios en la vida social de la persona.


¿Se ha vuelto más solitaria y evita a sus familiares y a los viejos amigos? ¿Está más irritable y distante con sus seres queridos? ¿Ha empezado a salir con nuevos amigos misteriosos y se rehúsa a presentarlos? ¿Contesta llamadas telefónicas sospechosas o envía constantemente mensajes de texto a personas desconocidas? Si es así, la persona puede estar usando drogas.

Presta atención a la presencia de objetos sospechosos. Considera revisar el vestidor, los cajones del escritorio o los bolsillos de la ropa de la persona. Los objetos sospechosos pueden incluir las gotas para los ojos, el enjuague bucal, las “bolsas de plástico”, el papel para liar cigarrillos, los hisopos, los clips para cigarrillos de marihuana, las pipas, las pipas de vidrio, las agujas, los frascos de pastillas, el incienso o los desodorantes de ambiente. Aunque algunas de estas cosas son objetos comunes de higiene personal, también pueden indicar un problema de consumo de drogas.

Sé muy cuidadoso al infringir la privacidad de una persona. Puedes hacer que se enoje mucho y tú estarás avergonzado si te equivocas con respecto a su consumo de drogas.
Solo revisa las cosas personales de alguien si estás muy preocupado de su bienestar y estás dispuesto a enfrentar las consecuencias de hacerlo.


“Si se identifican estos factores”, “lo primero que hay que hacer es sentarse y hablar con los con la persona que esta consumiendo. Los familiares  deben antes informarse bien y estar preparados para la situación. Se debe ser firme, pero tratar el tema con afecto, con la intención de ayudar”. No hay que dormirse en los laureles. Según los especialistas, si se identifica el problema hay que actuar lo más rápido posible, pues se corre el riesgo de que el problema se agrande y los peligros, emocionales y de salud, sean mayores.


1 comentario:

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