sábado, 16 de septiembre de 2017

LA FARMACODEPENDENCIA




Es el estado psíquico y a veces físico causado por la interacción entre un organismo vivo y un fármaco, caracterizado por modificaciones del comportamiento y por otras reacciones que comprenden siempre un impulso irreprimible por tomar el fármaco en forma continua o periódica,
a fin de experimentar sus efectos psíquicos. La iniciación de la farmacodependencia
suele originarse en la adolescencia con el proceso normal,

aunque problemático del crecimiento, con la experimentación de nuevas conductas, con la auto afirmación, el desarrollo de relaciones íntimas, y con lo que representa el tema sobresaliente de la adolescencia: la búsqueda de la identidad, y más específicamente, la búsqueda de la
identidad psicológica.

 Características de la farmacodependencia

La farmacodependencia se caracteriza por cambios significativos en la conducta de la persona y en el impulso irrefrenable de consumir la sustancia para experimentar sus efectos y, en muchas ocasiones, evitar el malestar que produce dejar de tomarla.

El abuso intermitente de algún fármaco puede evolucionar en una dependencia. Al final, la persona no puede vivir una vida normal sin la sustancia. Estas personas acaban utilizando dosis cada vez más grandes o tomando otro tipo de fármacos para superar la tolerancia que se desarrolla con el uso regular.


La adicción vs. la dependencia a los fármacos

La dependencia y la adicción a un fármaco son a veces conceptos intercambiables. Muchos adictos dependen de los fármacos para que su organismo funcione con normalidad.

Sin embargo, es posible ser dependiente de un fármaco o una medicación sin ser adicto. Esto es lo que ocurre cuando necesitamos una medicación para controlar una condición médica crónica, como ocurre, por ejemplo, con los problemas de tiroides. También es posible ser adicto a una sustancia sin que tu cuerpo sea dependiente de la misma.

Características de la adicción y de la dependencia

La adicción a una sustancia conlleva la búsqueda y consumo de la misma a pesar de las consecuencias negativas para uno mismo y para las personas de nuestro alrededor que conlleva.

Las personas adictas son incapaces de parar de consumir la sustancia y suelen dejar a un lado las obligaciones laborales o académicas y las relaciones sociales.

Normalmente, la adicción es un patrón de conducta impulsivo que busca un estado de gratificación y/o una reducción de un estado de ánimo negativo, así como aliviar los síntomas de la abstinencia.

La adicción conlleva un daño físico y mental: en el abuso de sustancias se produce un patrón desadaptado de consumo que conlleva un deterioro significativo en las obligaciones personales, o se consume en situaciones de riesgo, se asocia a problemas legales, o el sujeto continúa consumiendo a pesar de las consecuencias sociales que le ocasiona.

Las características de la dependencia a una sustancia suelen incluir algunas o todas de las características de la adicción, más la tolerancia que se crea a medida que el organismo se adapta físicamente a la sustancia, que conlleva al deseo y la necesidad de dosis cada vez más grandes o más frecuentes.

La dependencia comprende un grupo de síntomas cognitivos, comportamentales y fisiológicos que indican que la persona sigue consumiendo la sustancia, a pesar de la aparición de problemas significativos relacionados con ella. Otra de las características de la dependencia es el conjunto de síntomas físicos y psicológicos que se producen cuando se intenta dejar de consumir la sustancia o reducir su consumo.

Este conjunto de síntomas es conocido como el síndrome de abstinencia. Los síntomas son distintos según el fármaco o la sustancia que se haya dejado de consumir, y provocan malestar e interferencia en las áreas ocupacionales de quien lo sufre.

Es necesario señalar que existe adicción a los fármacos tanto física como psicológica, aunque se suelen dar ambos tipos a la vez. La adicción física tiene lugar cuando las células del organismo no pueden funcionar sin una sustancia específica. Una vez que se agota la sustancia en el cuerpo, los síntomas de la abstinencia empiezan a aparecer.

La adicción psicológica o emocional, por su parte, es definida como una compulsión o una necesidad percibida de consumo. Por ejemplo, una persona adicta a la marihuana puede pensar que necesitan consumirla para dormirse rápido y en paz. Sin embargo, es muy probable que, al final, se duerman sin tener que utilizar la droga.

En casos muy graves de adicción psicológica, sin ayuda, una droga que en un principio empezó consumiéndose de forma voluntaria y recreativa puede terminar siendo el foco central de la vida del individuo.

Cómo el abuso de fármacos puede acabar en dependencia

Las personas dependientes de fármacos y drogas suelen comenzar a consumirlas de forma social o controlada y acabar desarrollando la dependencia. En muchos casos, el fármaco puede haber sido recetado por el médico para tratar una enfermedad o condición médica. El uso normal y seguro puede, a veces, acabar en abuso y dependencia.

Estas personas suelen tener historial familiar de adicción, lo cual quiere decir que la personalidad adictiva puede tener un componente genético y que ver a lo largo de la infancia cómo los miembros de la familia abusan de sustancias puede hacer que se vean las drogas o los fármacos como algo normal o deseable.

Es frecuente que las personas que desarrollan dependencia también tengan características depresivas o ansiosas.

Suelen acabar dependiendo de la sustancia para hacer frente a problemas emocionales o de estrés. Es común que estas personas sean impulsivas, no teman al riesgo y busquen sensaciones nuevas.

El abuso de sustancias es relativamente frecuente entre personas con trastornos psicóticos como la esquizofrenia, así como entre personas con trastorno bipolar, personalidad antisocial y trastorno de déficit de atención e hiperactividad. Además, los síntomas del síndrome de abstinencia son peores si la persona padece de algún trastorno mental.

Un factor influyente en el desarrollo de una dependencia es la disponibilidad de la sustancia. Si la persona vive en un ambiente donde puede conseguir fácilmente el fármaco y donde es normal utilizarlo, tiene más probabilidades de desarrollar dependencia. El precio también es decisivo en el proceso de dependencia.



Por otra parte, si la persona recibe un apoyo social y emocional adecuado, es menos probable que desarrolle una dependencia. Los recursos socioeconómicos (tener un nivel económico adecuado y vivir en un ambiente social bueno) y pertenecer a una familia estructurada también son factores que protegen.

Reconocer los síntomas de la dependencia

Puede ser bastante difícil reconocer los síntomas de la dependencia y de la adicción. Las dos condiciones se caracterizan por una preocupación excesiva por la sustancia, conducta misteriosa y sigilosa y la evitación de comportamientos, actividades y relaciones que antes eran importantes para la persona.

Los adictos a fármacos y sustancias también suelen descuidar su apariencia física y tener oscilaciones extremas de peso.

Muchas veces, se puede determinar si una adicción ha evolucionado en dependencia observando la conducta de la persona cuando no ha tenido acceso a la sustancia durante un período de tiempo significativo.

Los síntomas físicos de la retirada del consumo ocurren cuando el organismo padece estrés sin la sustancia. Estos síntomas, como hemos explicado antes, varían según el tipo de sustancia que se haya dejado de consumir. Sin embargo, de forma general, suelen incluir los siguientes:

  • Ansiedad
  • Depresión
  • Debilidad muscular
  • Pesadillas
  • Dolores corporales
  • Sudoración excesiva
  • Náuseas
  • Vómitos

La ansiedad y la depresión pueden ser tanto la causa de la dependencia como la consecuencia, convirtiendo el proceso en un círculo vicioso.

El tratamiento de la dependencia

Cuando la adicción se intensifica hasta llegar a una dependencia, el tratamiento se vuelve más complicado. En última instancia, hay que dejar de consumir la sustancia, pero hacerlo de forma abrupta puede causar efectos colaterales físicos muy graves. Es posible que estas personas tengan que ser internadas en un programa de desintoxicación residencial o asistir a uno de régimen ambulatorio.

Es posible que a las personas dependientes de fármacos se les proporcionen sustancias que imitan los efectos de éstos para reducir los síntomas de la retirada del consumo durante el tratamiento.

Los programas de desintoxicación utilizan una combinación de terapia y cuidados médicos para aliviar los síntomas de la abstinencia y, finalmente, eliminar la adicción. Las sesiones de terapia continuas suelen ser requeridas durante un período de tiempo extenso después de haber terminado un programa de tratamiento.

Los casos extremos de intoxicación, abstinencia o sobredosis de sustancias podrían requerir cuidados de emergencia antes de que la adicción y la dependencia puedan ser tratadas.

Perspectivas a largo plazo de la dependencia a los fármacos

Si la dependencia no se trata, puede llegar a ser muy peligrosa. Estas personas aumentan con el paso del tiempo el consumo de drogas, en cuanto a frecuencia y cantidad por dosis, ya que el cuerpo se adapta a la cantidad a la que está acostumbrado y genera una respuesta menor. Este aumento en el consumo puede resultar en sobredosis e incluso en muerte.

El tratamiento puede revertir la dependencia si se comienza de forma temprana y la persona está dispuesta y motivada para ser tratada. A veces, el tratamiento tiene éxito la primera vez que se aplica, pero las recaídas son frecuentes entre personas adictas y dependientes.

Una terapia continuada y los grupos de apoyo pueden ayudar a los adictos en proceso de recuperación a mantenerse en el camino correcto y a reconocer los síntomas de las recaídas para poder identificarlas y parar a tiempo.

Bases neurológicas

Desde la perspectiva médica, la mayoría de las sustancias que crean dependencias producen alteraciones en las funciones cerebrales, las cuales producen modificaciones en el estado anímico normal de la persona.

Estos cambios se producen por la acción de las sustancias en los procesos neuroquímicos del cerebro; influyen en la acción de los neurotransmisores. Las drogas y fármacos producen dependencia química en el cerebro, ya que interviene sobre las áreas de recompensa y refuerzo.

El núcleo de accumbens es la estructura cerebral que explica las adicciones. La función más reconocida de esta área cerebral es su rol en el “circuito de recompensa”.



Cuando hacemos cualquier cosa que consideremos recompensante o reforzante (comer, tener relaciones sexuales, consumir drogas), las neuronas dopaminérgicas (junto a otros tipos de neuronas) en un área del cerebro llamada el área tegmental ventral se activan. Estas neuronas proyectan al núcleo accumbens, y cuando se activan resultan en un aumento de los niveles de dopamina en el núcleo accumbens.

Este núcleo es un componente importante de una vía dopaminérgica mayor del cerebro llamada la vía mesolímbica, que es estimulada durante las experiencias recompensantes y de placer. Ya que las drogas, al ser consumidas, provocan sensaciones placenteras y, por tanto, recompensantes en nuestro organismo, parece claro que estas áreas y procesos están implicadas en el desarrollo de adicciones y dependencias.

Esta asociación entre las experiencias que nos resultan recompensantes y los niveles de dopamina en el núcleo accumbens provocó que, en un principio, los neurocientíficos pensaran que el papel principal de este núcleo tuviera que ver con mediar la recompensa. Por tanto, suele estar implicado en la adicción y en los procesos que llevan a la adicción.

Sin embargo, desde que se descubrieron los primeros vínculos entre el accumbens y las recompensas, se ha descubierto que los niveles de dopamina, el neurotransmisor relacionado con el placer y la felicidad, en este núcleo aumentan en respuesta tanto a estímulos recompensantes como a estímulos aversivos.

Este descubrimiento llevó a una reevaluación de las funciones del núcleo accumbens y de las funciones de la dopamina como neurotransmisor.

Los neurocientíficos siguen intentando comprender el papel exacto del núcleo accumbens en estos procesos. En este punto, sin embargo, parece seguro asumir que este núcleo es un área cerebral influyente en los procesos de desarrollo de adicciones y dependencias.

Conclusión

Los efectos de la dependencia a los fármacos son múltiples; causan problemas tanto físicos como psicológicos, económicos y sociales. Un tratamiento eficaz incluye un planteamiento multidisciplinario en el que factores relacionados con la salud, la educación, el ambiente social, la comunidad y los componentes de la familia deberían ser incorporados.

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